lunes, 2 de junio de 2014

Siberia extremeña. Una visión de Talarrubias.

La comarca de la Siberia extremeña es una fabulosa fuente de inspiración para el fotógrafo. De forma especial, Talarrubias ofrece contrastes impresionantes que a veces parecen imposibles; contrastes que van desde el clima hasta la vegetación. Inviernos muy fríos, veranos muy calurosos.  Llanuras en las que no hay ni un solo árbol, sierras cuarcíticas y pizarrosas en las que encinas, pinos, jaras y retamas luchan por crecer; laderas de umbría orográfica con espesuras vegetales que sirven de cobijo a jabalíes, ciervos, gamos, zorros... Grandes contrastes que enriquecen la biodiversidad de esta zona, declarada ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves).

Pobladores que desde épocas prehistóricas han dejado su impronta, como las pinturas rupestres de La Panda, magnífico ejemplo del arte parietal neolítico. Diversos asentamientos y restos romanos, entre los que destaca Lacimurga, que a pesar de su lamentable abandono atesora innumerables restos arqueológicos. Epigrafía que nos recuerda el paso de la peste por la zona y otros acontecimientos importantes de nuestra historia. Heráldica que muestra viejas glorias, escudos de indianos, granito tallado.

Tierra rica en oro, como atestiguan hallazgos de pepitas de respetables dimensiones. Minas abandonadas, tal vez a la espera de que vuelvan a poder ser rentables.

Castillos, recios y castigados, pero soberbios en sus baluartes sobre la inmensa llanura extremeña. Lugares fantásticos para dejar volar la imaginación y pasear entre yelmos, armaduras, barbacanas y almenas.
Esos mares interiores que son los embalses, tesoros de agua dulce, tesoros de vida. Orellana, La Serena, Puerto Peña, Zújar, Cijara... Como zafiros en el pecho dorado de la Siberia, acumulan el preciado líquido y nutren regadíos y poblaciones durante todo el año.

Tierra de gentes inquietas, de viajeros y aventureros. Grandes contrastes que han generado una especial percepción de la vida y una actitud activa y luchadora.

Como un vértice geodésico gigantesco, el cerro Masatrigo se postula en el embalse de la Serena como un lugar de referencia, también para los esparragueros. Imponente en su plácida sencillez, sirve al enlace de las dos orillas, y también ofrece un buen reto para el deportista que quiera alcanzar su cumbre.

El río Guadiana es como un buen vino que se adapta a la forma de muchas copas, embalses poderosos que regulan su caudal, liberando en épocas de lluvia torrentes de agua, escatimando en las sequías tan preciado líquido. 
En estos días, se ven los pastos secos, y también los primeros abejarucos. Las cerezas ya muestran su tersura y brillo limpio, invitando a los sentidos a participar de su dulzor y suavidad. Un placer de las huertas de nuestra tierra, un nuevo matiz colorido entre sus frutos.

La contemplación de estos paisajes, de estos contrastes, obliga a reflexionar sobre la vida y la muerte, a diferenciar lo importante de lo secundario, a filosofar. Paisajes que son inspiración para el fotógrafo, pero también para el filósofo que hay dentro de cada persona, porque no terminamos de entender la vida -que se nos hace corta, como una puesta de sol- y nos obliga a elevar nuestros pensamientos más allá de la quietud de ríos y sierras, más allá del vuelo de las nubes...

Paseando junto a la orilla del río, he visto los primeros lagartos de este año. También grupos de patitos siguiendo presurosamente a mamá pata, o grupos de galápagos calentándose al sol, muy cerca del agua para poder ocultarse en ella rápidamente al menor signo de alarma.

Caminos polvorientos o embarrados; cigüeñas con sus pollos en el nido; encinas solitarias... la vida que se expresa en formas, colores, ritmos, sonidos. Y nosotros, los caminantes, que somos como una mezcla de todo ello, buscando, siempre buscando... 










































































8 comentarios:

  1. Me has dejado con la boca abierta con el reportaje, la zona bien merece una visita tranquila con la cámara, el castillos de se ve espectacular

    Saludos

    De paseo con la cámara

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  2. La perfección, sensibilidad y el arte.

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  3. Maravilloso reportaje, lástima que las fotos no tengan leyenda identificativa, ¿son todas de Talarrubias?

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    1. La mayoría de las fotos son de Talarrubias, pero también hay algunas de Puebla de Alcocer y Esparragosa de Lares.

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  6. Muy bonitas fotos Juan lo comparto para que se conozca nuestra bonita Extremadura.

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